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TRIGO: HAY QUE PROMOVER LA EXPORTACIÓN DE SPECIALITIES [ 28-oct-00] - La Argentina necesita una estrategia nacional para insertarse en el mundo como productor de trigos de calidad. Para esto será necesario nuclear diversos intereses particulares en un ámbito específico que promueva la exportación de specialities. Así lo afirmó el consultor Patricio Lamarca.
“En una charla que mantuve con
miembros de la Junta Canadiense de Trigo ellos me señalaron que en nuestro
sistema era imposible provocar un cambio macro hacia la calidad porque
teníamos un grado de liberalización extremo que no está presente en ningún
país productor de trigo”, comentó Lamarca durante el Congreso de los
Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) de la región Mar y
Sierras, realizado en Tandil. “Pero yo estoy absolutamente convencido de que
eso es posible en nuestro sistema privado. Sin embargo, sólo será factible en
la medida que existan instituciones como Aaprotrigo que puedan capturar
volúmenes importantes de trigos de calidad para ofrecérselos a compradores de
Taiwán, por poner un ejemplo. Claro que antes de esto es necesario definir
qué mercados queremos abastecer”, añadió el especialista.
Lamarca apuntó que los
empresarios productores de trigo deben repensar cuál es el objetivo que
tienen las instituciones agropecuarias en la Argentina, porque -a diferencia
de lo que ocurre en los países competidores- nuestro país no dispone de
entidades que promuevan productos específicos como el trigo o el arroz.
En muchas regiones de la
Argentina, el trigo es tomado como una fuente de liquidez para financiar la
cosecha gruesa, algo que no sucede en muchos de los países que compiten con
nosotros. “El hecho de no contar con un sistema financiero y comercial que
acompañe el proceso del cultivo genera que hacia fines de marzo se haya
vendido por lo menos 60% de la cosecha total del país. Y no hay demanda que
pueda absorber semejante volumen de oferta”, explicó Lamarca.
Excedentes
Además, cuando la producción
argentina de trigo es abundante, los exportadores se ven obligados a volcar
un volumen muy importante del cereal fuera del mercado brasileño. “Entonces,
cuando salimos al mercado mundial a exportar los excedentes de producción, la
situación se torna difícil porque esas colocaciones debemos hacerlas en un
período muy breve -entre enero y marzo-. De esta forma, la percepción general
en el mundo es que la Argentina puede llegar a vender su trigo a cualquier
precio con tal de colocar su excedente de exportación entre enero y marzo.
Por lo tanto, no somos un país formador de precio pe-
«Otro aspecto es que la calidad
de nuestros trigos no ha mejorado -por no decir que ha empeorado-. En
general, producimos un trigo que no es consistente y que ha perdido la
calidad de corrector que tenía años atrás. Además, tenemos un estándar de
calidad de trigo absolutamente desactualizado», enfatizó.
«Como contrapartida, todos
nuestros competidores mundiales están apostando a la calidad del trigo. Todos
ellos tienen, de alguna manera, sistemas de regulación de oferta pública o
privada; cuentan además con instituciones específicas que promueven el
cultivo; venden productos diferenciados y el agricultor recibe información
sobre el comportamiento y destino de las diferentes variedades; todos
realizan marketing de calidad, y en varios casos la producción de una
variedad se hace luego de que la misma haya sido aprobada por el comprador
final», enfatizó Lamarca. «Y no estamos hablando de nichos, sino de la
generalidad del mercado. Australia, por ejemplo, exporta en la actualidad 45
segregaciones diferentes a 45 destinos distintos», ejemplificó Lamarca.
Participación
La Argentina, como país
productor de trigo, es un apéndice sin mucha significación en el escenario
global: sólo participa con 3% de la producción mundial. Pero en el comercio
es un competidor de significación porque participa con 10% de las
exportaciones mundiales. «Nuestro sistema tiene serias restricciones con
respecto a Australia, Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea -que son
nuestros cuatro competidores de magnitud-. Estas restricciones son
financieras, comerciales y de infraestructura, además de contar con un escaso
apoyo público», señaló Lamarca.
“En este contexto el Mercosur es
un claroscuro. Por un lado, el bloque comercial nos permite colocar nuestro
trigo a un precio más competitivo que el estadounidense o el canadiense
gracias a una protección arancelaria. Pero este premio es producto de un
acuerdo político regional que no responde a algo que hayamos hecho los
productores para sumarle valor al producto”, agregó. “Además debemos
preguntarnos si el Mercosur es un bloque que permanecerá para siempre. En el
caso de otros productos -como el arroz o los pollos- han habido tensiones
comerciales que han hecho que la Argentina y Brasil se apartasen de acuerdos
que parecían inamovibles”, advirtió el especialista. En este sentido, Lamarca resaltó el hecho de que este año el presidente de la agrupación que nuclea a los molineros de Brasil pidió a su gobierno que eliminara el Arancel Externo Común (AEC) para el caso del trigo, por la baja calidad del cereal argentino. Esto es un toque de alerta que indica que en lo sucesivo podría haber problemas con las exportaciones locales de trigo destinadas al mercado brasileño», indicó el analista.
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