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Cómo clasificar el trigo a nivel del PRODUCTOR

 

El productor conoce las variedades que tiene sembradas en su campo, punto de partida muy importante para separar trigos genéticamente de mejor calidad, trigos fuertes tipo correctores de alta estabilidad en las masas. En el Cuadro 1 se pueden observar las variedades que se encuadran dentro de este tipo, correspondientes al Grupo 1. Estos trigos son demandados en la actualidad por las grandes panificadoras industriales argentinas y países como Brasil que utiliza, en muchos casos, a nuestros trigos como correctores de los de su propia producción. Las variedades del Grupo 2 son también muy buenas en calidad sin llegar a ser correctoras, aptas para el sistema de panificación tradicional argentina con tiempos de fermentación superiores a 8 h . Las de Grupo 3, son muy rendidoras pero de calidad deficitaria, siendo adecuadas para panificación corriente y preferentemente para métodos directos y semidirecto de tiempos de fermentación más cortos.

Esta categorización en tres grupos fue consensuada en el Comité de Cereales de Invierno de la CONASE, y es la actual clasificación oficial basada en el peso hectolítrico, proteína en grano, rendimiento de harina, cenizas, % de gluten húmedo, fuerza panadera o W del alveograma, estabilidad farinográfica y volumen de pan. Las variedades correspondientes a cada grupo presentan valores dentro de un rango similar para los parámetros mencionados.

Debido a la alta interacción genotipo-ambiente para la calidad industrial y a la posibilidad de tener que modificar criterios, esta clasificación no es rígida y se actualizará anualmente.

A lo mencionado, el productor debe sumar la determinación previa a la cosecha del contenido de proteína de sus lotes.

Aproximadamente 10 a 15 días antes de la cosecha las espigas, hojas y tallos comienzan a virar al color amarillento, lo que es índice de que la planta ha completado su madurez fisiológica, es decir que el grano se encuentra en estado de pasta semidura con alrededor de 40% de humedad. Pasado ese momento y cuando el grano tiene entre 30 y 35% de humedad (alrededor de 1 semana antes de la cosecha), el productor puede comenzar a extraer muestras representativas cortando entre 300 y 400 espigas al azar recorriendo todo el lote.

En madurez fisiológica el grano completó su total desarrollo y llenado, la proteína ya se ha formado y la calidad del trigo está definida no necesitando nutrirse de la planta, por lo que comienza a perder humedad progresivamente hasta llegar a la humedad comercial o de cosecha. Los días necesarios para lograr la madurez comercial están influenciados por las condiciones ambientales de cada año y por el aspecto varietal.

La calidad entre precosecha y cosecha debe ser muy semejante siempre y cuando no se altere por factores climáticos adversos. Cuadro 2.

Las muestras de cada lote se deberán secar al sol o en estufa a una temperatura de 40ºC, desgranar o trillar y llevar a una laboratorio, debidamente rotuladas, para el análisis de contenido de proteínas o de gluten, según los requerimientos.

En estos casos es posible detectar los granos panza blanca y moteados respecto de los normales, debido a que los mismos no han sido lavado por lluvias como ocurre durante su madurez natural en el campo. Partidas con elevado porcentaje de panza blanca y moteado son índice de baja proteína y por lo tanto, provenientes de suelos de deficiente fertilidad nitrogenada. Los granos vítreos y en general más oscuros, son de mayor contenido proteico. La diferencia en el contenido de proteína de ambos trigos puede llegar hasta el 4% y el de gluten a más del 10%. No se justificaría analizar las muestras cuando es evidente el aspecto almidonoso o moteado del grano.

La ventaja de analizar los granos unos días antes de la cosecha permite al productor conocer con anterioridad la calidad que tiene cada lote de producción, pudiendo decidir con tiempo los silos en que irán los trigos de alto o bajo contenido proteico.

Conociendo la proteína y la variedad de sus lotes, el productor podrá separar aquellas de mejor calidad del Grupos 1, consideradas dentro de la Clase Trigo Especial con proteína superior a 12%.

Las variedades del Grupo 1 que no lleguen a 12 % de proteínas podrán mezclarse con las otras variedades de Grupo 2 y 3 con proteína superior al 11 %, que es la base de comercialización, separándolas de los lotes de proteína inferior a 11% que son de menor calidad.

Cualquier variedad con una proteína inferior a 11% tiene una calidad deficitaria debido a la falta de proteína para formar el gluten, responsable de la estructura de la masa en la panificación. De allí la importancia de sembrar en lotes de buena fertilidad natural o química, y si es necesario, reforzar con una buena dosis de fertilizante nitrogenado a macollaje, momento oportuno para mejorar rendimiento y calidad a la vez.

Ing. Qca. Martha B. CUNIBERTI.

Jefa del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas del INTA de Marcos Juárez.

C.C 21-2580 Marcos Juárez-Cba. E-mail: mjquimico@inta.gov.ar

 

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