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Calidad industrial del trigo Del mejor trigo, el mejor pan
La necesidad
de elaborar productos cada vez más diferenciados para satisfacer un mercado
siempre ávido de mejoras y novedades,
ha hecho que la industria y la exportación demanden trigos y harinas de
distintas características e incluso estén dispuestos a pagar premios por ello.
En función de las diversas subregiones que tiene nuestro país y de la amplia
disponibilidad de variedades de trigo, satisfacer esos requerimientos resulta perfectamente factible. Resultados de las
evaluaciones que vienen realizando sobre el terreno los técnicos y
profesionales de la SAGPyA.
l amplio abanico de productos que elabora la industria farinácea requiere materias primas de distintas características fisicoquímicas. Por ejemplo, las propiedades buscadas para elaborar una tapa para empanadas o una galletita son bien diferentes a las de un pan francés, las que a su vez difieren de las demandadas para elaborar pan de miga. Por otro lado, la automatización de los procesos industriales derivó en la necesidad de una cierta estandarización de las materias primas y la homogeneización de las partidas que recibe. Este concepto se encuentra muy difundido a nivel mundial y se lo denomina “industrialización de la agricultura”. Es así que se dejó de demandar commodities a granel para requerir genéricos de especialidad. Todo esto hace necesario disponer de clasificaciones de materias primas por aptitud de uso industrial, que permitan al empresario elaborar una amplia gama de productos en forma más eficiente, tanto desde el punto de vista técnico como del económico.
La calidad panadera
En
la industria farinácea, los principales parámetros de calidad medidos en el
grano de trigo son el peso hectolítrico
(relacionado con el rendimiento de harina), el peso de mil granos (también fuerte indicador de rendimiento de
harina), la actividad enzimática
(permite prever las características de la miga de los panificados a elaborar
con ese trigo), el contenido de humedad,
y el contenido de proteínas (es
una forma de medir indirectamente el contenido de gluten en el grano, aunque no su calidad panadera).
Para
medir la calidad panadera de la harina elaborada a partir del trigo pueden
utilizarse dos instrumentos: el farinógrafo y el alveógrafo. El farinógrafo grafica determinadas propiedades de la
masa, tales como absorción de agua, desarrollo de la masa, estabilidad y grado de ablandamiento. El alveógrafo es un aparato que permite obtener información relativa a
las propiedades mecánicas de la masa. Sus índices son: altura máxima de la
curva o resistencia al estiramiento (P),
longitud de la curva o extensibilidad de la masa (L), y área debajo de la curva (W).
La calidad del granoLos parámetros de calidad del grano dependen básicamente de su constitución genética, del ambiente en el cual se desarrolló dicho cultivo, y del manejo que se realice del grano una vez cosechado.
En Argentina existen más
de 80 variedades de trigo actualmente difundidas en una amplia región triguera
que se halla dividida en 7 subregiones y totaliza entre 6 y 7 millones de
hectáreas sembradas cada año. O sea que
nuestro
país se dispone de una muy amplia oferta de variedades, de regiones y de
métodos de producción como para satisfacer gran parte de la demanda de la
industria molinera y procesadora.
Respecto a la calidad de la genética del trigo argentino, es importante destacar que además de ser muy buena, es muy variada. Así, nuestro país cuenta con varios tipos comerciales de trigo aptos para satisfacer un amplio espectro de industrias farináceas: candeal, destinado principalmente a la industria de pastas secas; duro, para la elaboración de todo tipo de productos de pastelería y panificación; y forrajero, básicamente para la alimentación animal.
Las desventajas de mezclar
Sin embargo, -y a diferencia de nuestros principales países competidores-, dentro de cada uno de estos tipos se comercializan mezclas provenientes de diversas variedades, zonas productivas y formas de manejo, lo que da por resultado un producto con características fisicoquímicas promedio, y partidas muy heterogéneas.
Esta mezcla satisface sólo en parte a cada sector de la demanda y disminuye su eficiencia en tiempos y costos. Por ello, es lógico que resulte en menores precios globales recibidos respecto a los que logra la competencia, además de perjudicar a las partidas de calidad superior, conspirando contra la generación de valor a lo largo de la cadena. Nuestros países competidores – Estados Unidos, Canadá y Australia- ya cuentan con una clasificación comercial por aptitud de uso (calidad industrial) y/o por tipos de variedades y/o por zonas de producción.
Visto entonces que
Argentina cuenta con genética, ambientes y paquetes tecnológicos adecuados para
producir trigos de calidad que pueden responder a distintas demandas
específicas, el punto pendiente es poder ordenar la oferta y evitar la mezcla
de granos con aptitudes diversas u opuestas, como ocurre actualmente. Todo parece indicar, que si se segregara un
poco la gran mezcla que se realiza antes de comercializar, podría verse
beneficiada toda la cadena de valor del trigo, desde el campo hasta el
consumidor.
Grupos por Aptitud de Uso Industrial
El Comité de Cereales de
Invierno, asesor de la Comisión Nacional de Semillas-CONASE, realizó un estudio de la aptitud de uso de
los cultivares registrados y estableció una categorización de dichas
variedades, ubicándolas en tres grupos bien diferenciados por su Calidad
Panadera.
Cuadro N° 1 -
Grupos
de Calidad Según Aptitud de uso
Fuente: Dirección Nacional de Alimentación
La base técnica de la
clasificación, consiste en asignar a cada variedad un puntaje que se traduce en
un Indice de Calidad. El nivel del índice obtenido, representa una ponderación
de sus valores de peso hectolítrico, gluten húmedo, fuerza de la masa (W),
porcentaje de proteína, volumen de pan y la relación entre rendimiento molinero
y porcentaje de cenizas en harina. La categorización de cada variedad es
dinámica, y se revisa todos los años.
De esta forma, ya se
dispondría de una sólida base técnica como para iniciar algún tipo de
segregación comercial, basada en la funcionalidad de la materia prima, que
oriente y asegure los requisitos de una demanda cada vez mas sofisticada, tanto
para el mercado interno como para el de exportación.
La influencia del ambiente
Está totalmente demostrado
que el ambiente (suelo, clima) y el manejo del cultivo, tienen una influencia
determinante sobre la calidad final del grano; de aahí que la calidad pueda
variar mucho año tras año y que, además, una variedad sembrada en diferentes
ambientes pueda presentar comportamientos muy distintos.
Pero también es cierto que
la genética propia de cada variedad establece diferencias funcionales entre
ellas y está demostrado que dichas diferencias relativas se mantienen, aún en diferentes ambientes.
Bajo esta hipótesis, la
Dirección Nacional de Alimentación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentos (SAGPyA) impulsó el Programa de Muestreo Varietal Campaña
Agrícola 2001/02, para monitorear la calidad de la producción diferenciada por
variedad.
La Dirección Nacional de
Alimentación diseñó la muestra y los delegados zonales de la SAGPyA procedieron
a muestrear a campo las principales variedades de trigo, dentro de un universo
de productores previamente seleccionados por su nivel tecnológico y en base al
planteo técnico más representativo de cada subregión.
El segundo paso consistió
en verificar la identidad varietal de las muestras extraídas, lo que se realizó
en el Laboratorio de Marcadores Moleculares del ex-INASE, donde se compararon
ciertas “huellas digitales” de la
muestra recolectada, con las de la muestra patrón de cada variedad. Este control
obligó a descartar un 4 % por identidad errónea y un 13 % por contaminación con
otras variedades. La pureza genética final de las muestras estudiadas fue del
98 %.
Cabe aclarar que este
trabajo no es un ensayo comparativo convencional, en donde se estandariza
artificialmente el ambiente para poder exaltar la variable genética, sino que
en este caso se muestrearon todo tipo de ambientes y manejos a campo. De esta
manera, el estudio refleja la realidad del sector triguero argentino y
permitiría rectificar o ratificar la categorización realizada en forma teórica.
Para obtener una mejor
interpretación de los resultados se agruparon las 7 subregiones trigueras, en 3
ambientes perfectamente delimitados por los datos del Informe Institucional del
Trigo Argentino 2001/02 (SENASA y otros), donde se establecen los niveles de
calidad, tanto nacional como regional, del trigo mezcla:
Cuadro N° 2 - Tipos de Ambientes para la Campaña 2001/02
Fuente: Dirección
nacional de Alimentación
Se considera el daño de fusarium en la delimitación de
ambientes, pues este hongo ataca los cultivos de trigo, impactando gravemente
en los rendimientos y luego perjudicando la calidad de la masa a elaborar, lo
que es penado con importantes descuentos en el precio de venta.
La Universidad Nacional
del Sur realizó el análisis estadístico de los datos, del que se desprenden las
conclusiones que siguen a continuación.
Conclusiones
generales
Efectos del
Ambiente
Las limitaciones del
ambiente influyeron en los rinde por hectárea y en el peso hectolítrico del grano, mejorando notoriamente
estas dos variables en ambientes más favorables. Nuevamente, se comprobó una
relación inversa entre rendimiento a campo y porcentaje de proteínas en el
grano. A mayor nivel proteico en grano, se obtuvo un mayor tenor de gluten en
la harina.
Respecto a la calidad de
las harinas, se obtuvieron los mejores valores en los ambientes con
limitaciones leves (subregiones IV y V sur) y no se observaron diferencias
significativas entre los ambientes con limitaciones medias y graves. El mayor
contenido de cenizas en harina, correspondió a los ambientes con limitaciones
graves (subregiones I y III).
Cuadro
N° 3
Resultados de cada tipo de Ambiente (con todas las
variedades incluídas)
Fuente: Dirección
Nacional de Alimentación
Efecto de la
genética
Las características
genéticas propias de cada variedad (y por ende de cada grupo de variedades
afines), marcó y mantuvo las diferencias en todos los ambientes analizados.
La comparación entre
grupos hace evidente que las variedades del grupo 3 han rendido más en todas
las circunstancias, tanto favorables, como desfavorables, pero con una mayor
dilución del contenido proteico.
Otra conclusión
contundente, fue comprobar los altos niveles de calidad panadera expresados por
las variedades del grupo 1, ya que con independencia del ambiente, siempre
arrojaron los mayores valores.
Cuadro N° 4
Resultado
de los grupos de calidad (promedio de todos los ambientes)
Fuente: Dirección
Nacional de Alimentación
Variedades
Según el Programa de
Muestreo 2001/2002, dentro de cada grupo existe una variedad de mayor
participación que la hace representativa del mismo. Cada una de ellas se
destaca por una cualidad en particular:
Grupo I: Buck Guapo por su extraordinaria
calidad panadera (estabilidad y W) y por su tenor proteico. Grupo II: Klein Don Enrique por su alto tenor de gluten, buen peso hectolítrico y
un bajo tenor de cenizas en harina. Grupo III: Baguette 10 por ser la variedad de
mayor rendimiento y por tener la mas alta tasa de extracción de harina.
Cuadro
N° 5
Performance
de las variedades mas difundidas
en
el Programa de Muestreo 2001/02
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