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Enfermedades
El
periodo que va entre encañado e inicio de la formación del grano es el más
propenso para la aparición de enfermedades foliares en trigo. El efecto del
ataque de las enfermedades foliares esta directamente relacionado con la
etapa del cultivo en la que estas aparecen. Cuanto más temprano en el ciclo
del cultivo se inicie el desarrollo epidémico de la enfermedad, más perdidas
de rendimiento se producirán. Hasta la floración, las
perdidas se deben a la reducción del número de granos por espiga y del peso
del grano. En ataques más tardíos, el peso del grano es el factor más
afectado. Cuando se produce la
aparición del primer nudo, debe comenzarse a realizar las evaluaciones del
cultivo. Se recorrerá el lote en forma diagonal tomando muestras de tallos
principales, por lo menos una ves por semana. Desplegando las hojas verdes en
una mesa, se evaluara el porcentaje de cobertura de la misma por la acción de
las diferentes enfermedades foliares conocidas. En el caso de royas de la
hoja, se buscarán pústulas, o áreas necróticas cuando se trate de
enfermedades patógenas foliares. Un porcentaje de 5 % de ataque indica la
necesidad de efectuar el control químico. Si la primera aplicación
de fungicidas fue temprana, considerando el poder residual de los productos
en el mercado, deberá analizarse la posibilidad de realizar una segunda
aplicación 25 días más tarde. En esta segunda oportunidad debe tomarse en
cuenta la protección del cultivo contra fusariosis de la espiga. En inviernos
secos el desarrollo de enfermedades foliares es tardío, por lo tanto solo se
necesitará la aplicación de un solo tratamiento. En el caso de la posible
aparición de fusariosis de la espiga, se recomienda un tratamiento preventivo
antes de la aparición de los síntomas. La aplicación para el control una vez
detectada la aparición de fusariosis de la espiga es en el momento de la
exposición de las anteras.
Fuente
de la información:
www.agromail.net
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