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Enfermedades Realizando
el control químico con fungicidas de enfermedades foliares y manchas foliares
en el estado inicial del ataque es cuando se logra el mejor control de las
mismas. Cuanto más temprano se instale la enfermedad en el cultivo de trigo
mayores perdidas provocara. Especial cuidado deberá tenerse en los periodos
de encañado a principios de formación del grano. Una severidad de ataque
de entre el 4 a 5 % del área foliar con manchas o pústulas indica la
necesidad de control químico. La persistencia de los fungicidas actuales no
supera los 25 días de poder residual, por lo tanto de acuerdo a la severidad
del ataque deberán hacerse las previsiones necesarias para efectuar más de un
control. De no controlar los
ataques en sus primeras fases, se corre el riesgo que el cultivo sufra
fusariosis de la espiga, bajo condiciones de humedad relativa superior al 80
% por un lapso de 2 días o más, con temperaturas entre 20 a 25 grados
centígrados. Una aplicación preventiva puede hacerse desde el periodo de
antesis hasta post antesis o grano incipiente. En lo posible realizar
aplicaciones terrestres con volúmenes de agua no menores a 200 litros por
hectárea, tratando de mojar en forma uniforme el cultivo, con especial
atención en las anteras. Recordemos que la acción de los fungicidas no son el
100 % eficaces y que en algunos casos deberán repetirse las aplicaciones.
Una opción muy
interesantes es la de sembrar diferentes cultivares con diferente ciclo, y de
diferentes semilleros, con el propósito de disminuir riesgos.
Fuente
de la información:
www.agromail.net
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