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Fertilización
El
cultivo de trigo es uno de los que presenta más dificultades para lograr un
aumento de los rendimientos en siembra directa. La fertilidad actual es de
unos 20 a 25 kg. de nitrógeno por ha menos que los lotes con labranza
convencional. Generalmente se observa una mayor lentitud de implantación del
trigo por menor fertilidad y temperatura. Se recomienda un refuerzo
de la dosis de nitrógeno estimada en unos 25 a 30 kg. de nitrógeno por
hectárea, con una dosis mínima de fósforo como arrancador en el momento de la
siembra para favorecer el enraizamiento y el desarrollo temprano del cultivo.
La falta de lluvias en el momento del macollaje del trigo, hace que una fertilización nitrogenada en ese momento al voleo, sin incorporación en el suelo, sea poco efectiva al quedar expuesto el complejo a importantes perdidas gaseosas. La urea genera amonio y amoniaco al desdoblarse, y si no se produce una lluvia después de ser distribuida al voleo sobre el suelo, se pierde. La urea debería usarse siempre incorporandola al suelo. Es más efectivo fertilizar antes o durante la siembra que más tarde al voleo en macollaje. Otros fertilizantes como UAN y CAN generan menor proporción de amonio y amoniaco al metabolizarse y presentan menores niveles de pérdida que la urea cuando no se incorporan.
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