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Fertilización
La
fertilización en el trigo es importante para lograr un aumento en los
rendimientos, y mejorar la calidad industrial y comercial del grano obtenido.
Generalmente en el norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa
Fe, en relación con el trigo existe una marcada deficiencia de nitrógeno,
situación que va en aumento al tender las explotaciones a eliminar las
rotaciones entre pasturas para ganadería y la actividad agrícola. Como venimos indicando en
Agromail, cada lote destinado a trigo tiene sus necesidad en cuanto a
fertilización nitrogenada se refiere. Aconsejamos realizar estudios de suelo,
ya que la utilización de nitrógeno en exceso a las necesarias no modifica la
calidad de proteína y gluten del grano a cosechar. El sudeste de Buenos
Aires, con respecto a trigo, puede ser deficiente en fósforo. También aquí se
aconseja llevar a cabo el diagnostico de fósforo con métodos comunes como el
BRAY u otros. La aplicación de fertilizantes fosfatados debe hacerse antes de
la siembra incorporandolo con rastra de discos o aplicado en el momento de la
siembra en bandas, ubicandolo debajo y al lado de la línea de siembra. No se
debe mezclar el fertilizante con la semilla porque se verán afectadas las
plántulas de trigo. Hay ciertos factores que
condicionan la respuesta del trigo al agregado de nitrógeno. Estos son: - La fertilidad actual
del lote detectada por medio de análisis químicos. - El cultivo antecesor y
su rastrojo. - Los años del lote con
agricultura continua. - El agua acumulada
durante el barbecho junto con el agua procedente de las lluvias durante el
ciclo del cultivo. - Contenido de fósforo en
el suelo. Teniendo en cuenta el
cultivo antecesor, maíz o soja, se recomienda la aplicación de una dosis
diferencial para obtener el mismo rendimiento. Si el cultivo antecesor del
trigo es el maíz, debería aplicarse una dosis un 20 % más, que si el cultivo
antecesor fuese soja, por supuesto luego de haber analizado la composición
química del suelo. Cuando se pasa de una
labranza convencional a una siembra directa se utiliza una dosis diferencial
de nitrógeno de alrededor del 30 %. La actividad óptima del agregado de
nitrógeno esta íntimamente relacionado con el contenido inicial de agua en el
suelo. En años de otoños lluviosos el perfil del suelo se encuentra cargado
con agua, siendo el nivel de nitratos bajo, y las necesidades de nitrógeno
del trigo son altas. Si el otoño es poco lluvioso, se recomienda utilizar
menor cantidad de fertilizante.
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