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Fertilización
El trigo
es uno de los cultivos de producción extensiva que mas fertilizantes recibe,
con grandes aplicaciones de nitrógeno como nutriente más importante. Existen
tres formas tradicionales de aplicar nitrógeno al trigo: - Aplicación de todo el
nitrógeno al inicio del cultivo. - Aplicar parte del
nitrógeno a la siembra y parte al macollaje. - Aplicación tardía
puntual para mejorar los niveles de proteína del grano. Cuando se fertiliza a la
siembra se corre con ventaja de realizar una sola aplicación reduciendo
costos, proveyendo todo el nitrógeno de entrada para el cultivo. Al contar
con el nitrógeno en sus inicios el trigo produce macollos fértiles,
lográndose mayor cantidad de espigas por metro cuadrado, por lo tanto mas
rendimiento. Esta practica es
recomendable tambien para lotes empobrecidos por agricultura continua, o
provenientes de maíz con gran cantidad de rastrojo en superficie. Recordemos
que la descomposición de rastrojos como el maíz, inmoviliza gran cantidad de
nitrógeno del suelo. Tambien es recomendable
la fertilización total temprana a la siembra en planteos de siembra directa,
donde existe una menor tasa de mineralización de los rastrojos. Es de tener en cuenta que
los aportes iniciales de nitrógeno en el caso del trigo, no inciden en el
nivel de proteína del grano cosechado. Los argumentos de dividir
la dosis aplicando una parte del nitrógeno a la siembra y la otra al
macollaje, se fundamente en que se provee al cultivo de nitrógeno al inicio
de su crecimiento y luego al comienzo de la encañazón cuando comienza la gran
demanda de nutrientes. Esta opción permite regular la dosis de nitrógeno de
acuerdo a la evolución, y expectativas de rendimiento. Si el cultivo va bien
fertilizamos, si el rendimiento futuro no es económicamente viable no
fertilizamos al macollaje, disminuyendo costos y pérdidas. Esta opción requiere una
aplicación extra, dependiendo en gran medida de las lluvias para su
incorporación. De utilizarse urea existe la posibilidad de pérdidas por
volatilidad si no llueve. Normalmente la
transformación del nitrógeno de la urea en nitrato puede tardar entre 20 a 30
días. Si por cuestiones climáticas se demora la fertilización, el nitrógeno
no estará listo en tiempo y forma para su óptimo aprovechamiento. La tercera opción, la
aplicación tardía próxima a floración, para mejorar la calidad del grano,
debe utilizarse si se pretende lograr precios diferenciales en la venta del
cereal cosechado, mejorando su calidad panadera. En promedio la aplicación
de todo el fertilizante a la siembra del cultivo, es la opción que mejores
ingresos le genera al productor, al promover un buen desarrollo y macollaje
del trigo en sus inicios, asegurandose la producción de mayor cantidad de
espigas por metro cuadrado. Por otra parte con esta opción el productor se
asegura en una sola aplicación de proveerle al trigo de todo el nitrógeno que
este necesita. La producción de mayor
cantidad de grano por una fertilización inicial supera en un 18 % el retorno
económico de una fertilización en dos aplicaciones a la siembra y al
macollaje. Por otra parte se puede agregar a la fertilización inicial una
fertilización estratégica con productos foliares al inicio de floración, si
lo que se pretende es mejorar las condiciones panaderas del mismo.
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