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Riego suplementario Como
característica principal en la elección de un cultivar de trigo debe primar
el rendimiento potencial del mismo y la adaptabilidad de su ciclo al sistema
de producción que pensamos realizar. El cultivo que sigue al trigo cobra
importancia en lo referente a la elección de la precocidad o no de la
variedad. Con soja de segunda como sucesor de un trigo en directa, las
variedades de trigo de ciclo intermedio a corto permitirán adelantar la
cosecha con respecto a los de ciclo más largo, liberando el lote más temprano
para la siembra gruesa, con un mayor aprovechamiento de la radiación. El comportamiento frente
al vuelco, causa frecuente de bajos rendimientos, demoras en la cosecha, es
un punto a tener en cuenta en la elección, siendo aquellos trigos intermedios
a cortos los elegidos. Utilizando riego se recomiendan las variedades como
ProINTA Oasis, Don Ernesto INTA, ProINTA Quintal, Cooperación Calquín y
ProINTA Federal. Las variedades más intermedias tirando a largas, presentan
una mayor tendencia al vuelco, por una mayor disponibilidad de agua en el
perfil en el periodo de crecimiento dando una elongación de entrenudos que
favorece este problema. En trigo sin riego, lo
normal apuntar a obtener entre 600 a 800 espigas óptimas y de buen tamaño por
metro cuadrado. En cambio en siembras bajo riego, en variedades de ciclo
intermedio a corto, se apunta a obtener entre 350 a 400 espigas óptimas, y en
las variedades de ciclo intermedio a largo, se apunta a unas 250 a 300
espigas óptimas y en buen estado. En condiciones de riego
se recomienda la utilización de semilla producida en cultivos de secano (sin
riego) porque la semilla producida bajo riego presenta mayores porcentajes de
presencia de contaminantes bacterianos transmitidas por la semilla. Bajo
riego se deben extremar las medidas para el control de roya de al hoja,
septoriosis y mancha bronceado amarilla. Fuente de la información: www.agromail.net
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