Un registro para productores de 

        TRIGOS
    
         
de calidad superior
 
 

La producción argentina de trigo
solo podrá competir
en los mercados internacionales
con la instrumentación
de una estrategia global
de diferenciación

             

C

  alidad –dicen los canadienses- es lo que el cliente necesita. Se trata

  de una definición bastante sencilla. Pero no tanto. Porque satisfacer una

 demanda específica de la industria molinera o panificadora implica interpretar sus necesidades. Y para esto es imprescindible conocer todas las etapas de transfoemación del producto. Pensar el negocio en forma global. Diseñar una cadena de valor.

         “Estamos proyectando armar –junto con la Secretaría de Agricultura y el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires –un registro de productores de trigo de calidad 1999/2000”, apuntó Mariano Otamendi, presidente de Aprotrigo, en el Congreso Regional de los CREA de la zona de Mar y Sierras –realizado en Mar del Plata-. “La idea de este registro es comenzar a dar los primeros pasos para armar una cadena de valor en la Argentina. Esto no es lo urgente pero es lo importante para el futuro”, añadió.

 Paraguas protector    

         “Cuando la producción de trigo argentina no supera los 11 millones de toneladas, los productores recibimos precios razonables que alientan la siembra para campañas siguientes y esto hace que la producción crezca. Pero cuando esto sucede los precios caen abruptamente y desalientan el área de siembra. Entonces el nivel de producción disminuye y los precios vuelven a subir”, explicó Otamendi.

         “Asimismo cuando la producción argentina supera las demandas del Mercosur, el excente de trigo debe colocarse en otros mercados internacionales y en ese caso la única herramienta que tenemos para competir es el precio”, agregó.

         “El productor estadounidense que tiene un trigo de alta calidad sabe que va a recibir un premio sobre la base del precio FOB Golfo de México es el techo del precio de las exportaciones extra-Mercosur. ¿Pero qué ocurrió a partir del mes de abril de este año? Cuándo el mercado vio que el saldo exportable argentino iba a ser capturado ítegramente por Brasil, empezó a funcionar el gran paraguas protector del Mercosur –que permite que nuestro precio FOB supere al precio FOB Golfo de México-. De esta manera, este paraguas nos protege cuando los volúmenes de producción no superan las necesidades de Brasil”, señaló.

         “Por otra parte, el trigo duro argentino se vende a un precio muy inferior al que reciben otros trigos de similar calidad. ¿Por qué ocurre esto? Porque nuestros competidores  en el mercado internacional no venden trigo sino productos diferenciados en función de lo que la demanda necesita. La Argentina es el único país que vende trigo como comodity”, argumentó Otamendi.

         “Frente a esta situación podemos tomar dos caminos. Producir mayor volúmen de un comodity o empezar a clasificar y segregar trigo para intentar obtener mejores precios. Esta segunda alternativa es más difícil y seguramente no va a generar beneficios en el corto plazo”, afirmó.

 Cadena de valor

         ¿Qué volúmenes mueve el negocio de la exportación de specialities de trigo? “Canadá exporta 12-13 millones de toneladas de trigos de calidad –con máximos de 18 millones- y Estados Unidos unos 10 millones de toneladas”, informó Otamendi. No se trata de nichos de  mercado sino de algo mucho mas grande.” Estos países no solo consiguen sobreprecios por clasificar trigo y comercializar lo que el cliente demanda. Ademas entregan al comprador un soporte técnico con todas las características del producto”, añadió.

         “¿Por qué se paga la calidad en el mundo? Sucede que los procesos de fabricación de los productos panificables se encuentran altamente automatizados. Esto hace que si la calidad del trigo no es consistente, el producto final elaborado por la industria no es el buscado. Por esta razón es necesario familiarizarse con los parámetros de calidad que utiliza la industria panificadora. Creo que es fundamental que empecemos a manejar el concepto de cadena de valor –saber que el producto final no es el trigo sino el producto panificable-. Tenemos que conocer todos esos procesos que integran esa cadena de valor”, indicó.

         “Si bien la aptitud genética de la variedad es una condición para tener en cuenta, tenemos que saber que la calidad también depende de las condiciones climáticas, la clase de suelo, los recursos tecnológicos aplicados durante el cultivo, el manejo oscosecha y el porceso de transformación del trigo en harina”, explicó Otamendi.

 Denominación de orígen

          “¿Qué debemos hacer para clasificar a los trigos? Primero empezar a asociar variedades con calidad y reconocer que los diferentes materiales no generan la misma calidad en las distintas regiones productivas; relacionar la tecnología del cultivo con la calidad de la producción; incorporar la rutina del análisis precosecha para tener algún parámetro que nos permita conocer la posibilidad de alcanzar determinada calidad; almacenar los materiales de calidad sin mezclarlos y realizar todas las inversiones necesarias para incrementar la capacidad de almacenaje”, concluyó Otamendi.

 Segregación

         Un camino para comercializar trigo de calidad puede ser el de los contratos entre productores y demanda molinera o industrial. En este caso hablamos de negocios que aprovechan nichos de mercado, concretados en función de acuerdos preestablecidos. Pero hay otro camino mas global que el anterior. Se trata de la segregación de materiales.

         Pero aquí es necesario hacer una aclaración. Segregar no es sinónimo de clasificar. El primer concepto significa separación. El segundo implica ordenar las cosas de determinada manera. “Puede establecerse todo un sistema de clasificación de trigo y no hacer segregación” señaló Carlos Rosa, gerente generl de la Asociación de Cooperatvas Argentinas –uno de los principales exportadores de granos de la Argentina-. “Por ejemplo, puede bonificarse un trigo con 15% de proteína y castigarse otro con un 8%. Pero a la hora de comercializarlos no se segregan, sino que se mezclan ambos materiales sin ningún problema porque la liquidación por proteína se hace por promedio”, añadió.

         “En Canadá se estableción un sistema de clasificación con segregación y quienes mezclan los trigos sufren castigos graves. Creo que el camino que tiene que seguir la Argentina es la segregación. Esto le va a dar un mayor valor al trigo argentino de manera global, porque con el sistema actual las exportaciones no pueden garantizar calidad, salvo que se realicen a través de un contrato de producción”, apuntó Rosa.

         “El problema es que las cooperativas y los acopiadores no quieren segregar. Pero la única forma de garantizar calidad es a través de la segregación. Por esta razón estamos convencidos de que a nivel nacional hay que establecer una nueva clasificación de los trigos de tal forma que obliguen a los operadores a separar materiales y el que no segregue que sea castigado por cortar el proceso. Porque de nada va a valer que los productores hagan un gran esfuerzo si después todos lo trigos se mezclan en el acopio. Y eso es lo que está pasando hoy. De esta forma, la segregación –más que un sobreprecio a obtener al momento de venta- se va a ir transformando cada vez más en una necesidad comercial”, proyectó Rosa.

 

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